Exigen legislar contra pesca furtiva de caracol rosado en Quintana Roo
La directora de la Reserva de Banco Chinchorro señaló que ni siquiera los cambios ambientales son tan graves para el caracol como los grupos de pescadores de esta costa.
Quintana Roo • Dirigentes de las cooperativas pesquera de Quintana Roo demandaron al Congreso estatal la aprobación de una ley para sancionar drásticamente la pesca ilegal de caracol rosado, segunda especie en importancia para la pesca local, en riesgo de inminente extinción por pescadores furtivos.
El presidente de la cooperativa, Eduardo Pérez Catzín explicó que en 2009 se estableció una veda de cuatro años sobre la especie, sin embargo la depredación causada por pescadores furtivos terminó por nulificarla, al punto de que ahora debe ser extendida a cinco años, para evitar la extinción de la especie.
A su vez la doctora María del Carmen García Rivas, directora de la Reserva de Banco Chinchorro señaló que la principal amenaza que agrava la extinción del caracol rosado es la pesca subrepticia, pese a la ampliación de la veda, por lo que es urgente acotarla.
“Ni siquiera los cambios ambientales son tan graves para el caracol como los grupos de pescadores de la costa quintanarroense, sobre todo en Banco Chinchorro.
El caracol rosado –Strombus Gigas— es una de las cuatro variedades más apreciadas del molusco en el mundo y la segunda especie más importante para la pesca de Quintana Roo, según el Instituto Nacional de Pesca.
Esta temporada las tres cooperativas establecidas en Banco Chinchorro fueron autorizadas a capturar cinco toneladas del molusco. Hace cinco años levantaban hasta 200 toneladas, cada una, recuerda Antonio Pat Bacap.
Los pescadores pidieron al Congreso local una iniciativa para extender a cinco años la veda sobre el caracol. “Es necesario poner un candado a la captura ilegal del caracol, la gran demanda ha llevado a los pescadores a impedir el ciclo reproductivo de la especie.
Esta temporada las ganancias de los pescadores serán mínimas, pese al incremento de la demanda que beneficia solo a pescadores furtivos. Irónicamente la pesca legal es insuficiente para cubrir la demanda y esto deviene en más pesca ilegal.
La esperanza de los pescadores se funda en que se autorice un aumento al precio del molusco, de diez pesos por kilo, que actualmente se cotiza a 175 pesos kilo facturado, puntualizó.
Banco Chinchorro tiene 144 mil hectáreas bajo el mar, una extensión imposible de vigilar con las limitaciones de presupuesto de la oficina de la reserva.
La doctora García Rivas dijo pese a la veda y operativos de vigilancia, la falta de personal y la habilidad de los pescadores complica la defensa del caracol.
Además la falta de normatividad legal impide a autoridades estatales sancionar esa práctica, la pesca furtiva no es considerada delito por el Código Penal de Quintana Roo.
Las autoridades -- Pesca y Alimentación, Semartant y la procuraduría Federal de Protección al Ambiente sólo pueden sancionar con el decomiso de equipos de pesca.
La doctora García Rivas dijo que es necesario que artesanos, comercializadores, importadores, cooperativas, y todos cuantos se benefician del caracol rosado o blanco, se unifiquen para evitar que la especie desaparezca.








