“Te voy a pegar donde más te duele”
NIÑOS SIN AMOR. Un hombre mata a la hija de su esposa, quien fue abandonada años atrás por el marido; otra madre intenta suicidarse con pastillas y le pide a su hija hacer lo mismo, para vengarse del cónyuge.
Ciudad de México • La violencia intrafamiliar, delito que solo se castiga por querella, queda oculta en la mayoría de los hogares donde sucede, ya que es inoculada por el miedo y la abulia, casi siempre, y solo a veces las autoridades descubren el martirio extremo contra alguno de sus integrantes, sobre todo cuando se trata de niños, los más vulnerables en esta cadena de terror y cuyas huellas, físicas y morales, los marcan para toda la vida.
La muerte de los pequeños, en cambio, es registrada por peritos forenses e investigadores, quienes describen las causas y emiten diagnósticos precisos, basados en necropsias y testimonios, como sucedió el pasado 23 de abril, a las 23:30, cuando Mario anticipó su acción con una frase que dejaría marcada a María Esther, quien a bocajarro escuchó la sentencia:
“Te voy a dar donde más te duele”. La mujer había vivido en unión libre con Raúl, con quien procreó una niña en 2006, pero se distanciaron cuatro años después, cuando la nena tenía dos, pues él decidió abandonarlas y partir hacia Estados Unidos, de donde egresó y se fue a vivir con sus padres.
Hace seis meses María Esther, de 39 años, optó por juntarse con Mario, de 30, y éste la vitó a vivir a su casa, en Xochimilco, pero el pasado lunes, casi a la medianoche, el hombre llegó muy molesto, encolerizado, y empezaron a discutir. Volaron amenazas.
Mario le echó en cara las supuestas andanzas de la mujer con un sobrino suyo. Ella lo negó. El hombre estaba cegado. Insistía. Y no dejaba de gritar. Entonces la empujó hacia la recámara y la arrojó sobre la cama, donde dormía su hija, de 6 años, y allí mismo soltó la frase fatal:
“Te voy a dar…”
Y atenazó a la nena de la ropa, como si de una muñeca se tratara, y la azotó una y otra vez contra las paredes de la habitación.
El día que fue entrevistada por los agentes, éstos querían saber los motivos que tuvo la mujer para no defender a su hija.
—Es que me amenazó…
—¿…?
—Con un cuchillo en la cara.
La niña lloraba sin cesar mientras el agresor arremetía contra ella; después, toda magullada, solo emitió quejidos. Lo hizo durante el tiempo que restó de esa noche y parte de la madrugada.
La mujer observó que su hija salivaba demasiado. Mucho espumarajo le escurría. De modo que la llevó al nosocomio de la zona, pero allí se negaron a recibirla, y tuvo que abordar un taxi y la trasladó al hospital Manuel González, donde la pequeña fue ingresada de urgencia, pero pronto escuchó la noticia de que su hija había fallecido.
Los agentes de Investigación preguntaron a Esther sobre el paradero de Mario Alberto. Les dijo que podían localizarlo en su trabajo, ubicado en la avenida Río Churubusco, delegación Iztapalapa, donde era conserje.
Y hacia allá fueron.
Los detectives esperaron en los alrededores del inmueble, acompañados de la mujer, quien a la hora de la salida señaló con el índice al presunto culpable.
Y sobre Calzada de la Viga, esquina con la calle Agustín Yáñez, bajaron de la patrulla y atenazaron a Mario, quien, según el reporte oficial, aceptó que, después de haber discutido con Esther, golpeó varias veces a la niña contra la pared, ya que la pequeña “se portaba mal”.
Ese mismo día, pero en otra zona de la ciudad, una tragedia más se vivía en el seno de una familia: una mujer, que había peleado con su esposo, intentaba inducir a la muerte a su hija, de 6 años, luego de que ella ingiriera medicamentos controlados.
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La Red por los Derechos de la Infancia en México señala que la violencia familiar es un delito que se persigue por querella; es decir, que para que pueda darse inicio y continuidad a un proceso penal, en contra de aquel que cometió violencia familiar, es necesario que la víctima u ofendidos denuncien el delito.
En su página electrónica, la organización civil precisa que lo anterior se exceptúa cuando la víctima es menor de edad, “ya que el bienestar de los niños es de interés social, pues, por su grado de vulnerabilidad la sociedad está obligada a velar por ellos, por lo tanto, cualquier persona puede realizar la denuncia y el Representante social (Ministerio Público) está obligado a investigar”.
El organismo, que ofrece orientación, nombres de instituciones y números telefónicos, recomienda, asimismo, que para enfrentar la violencia familiar es importante determinar quién es el agresor, e intentar llegar a un acuerdo con éste para buscar una solución al problema. “Una opción puede ser asistir a terapia familiar para tratar de frenar la violencia”.
“Si ya trataste de hablar con el agresor y no han logrado llegar a un acuerdo para solucionar la situación de violencia, es el momento de acudir ante las autoridades competentes. Puedes implementar varias acciones: denuncia ante el DIF Estatal, demanda Familiar de Pérdida de Patria Potestad y denuncia ante el Ministerio Público por el delito de violencia familiar”.
Pero a veces el mundo se cierra.
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Eran las 10:30 cuando el hombre, al llegar a su casa, en el municipio de Zempoala, Estado de Hidalgo, notó varios frascos de medicamentos abiertos y pastillas regadas sobre la mesa.
El hombre buscó a su esposa, de 40 años, sin encontrarla por ningún lado, y topó con su niña, de seis, quien le indicó que le dolía el estómago y comenzó a vomitar; luego, apareció la mujer, que tenía los mismos síntomas.
El hombre solicitó apoyo de los servicios médicos, pero éstos no llegaron y optó por trasladar a sus parientes al hospital de Troncoso, en el DF, sin saber con precisión lo que les ocurría, y hasta allá arribaron policías de Investigación, quienes entrevistaron a marido y esposa.
La mujer admitió que tras pelear en forma verbal con su esposo, decidió ingerir diez pastillas de Naproxeno, Butilhioscina y Rispridona, con la intención de quitarse la vida, y que su hija observaba lo que ella hacía y fue cuando le permitió hacer lo mismo, pues “quería que se murieran las dos”.
La pequeña, acompañada de una tía y funcionarios de Auxilio a Víctimas y Servicios a la Comunidad, así como de la Subprocuraduría de Atención al Delito, dijo que “al estar en compañía de su madre, ésta le da tres pastillas de una caja que se encontraba en la cocina, y las ingiere con su consentimiento”.
La mujer fue detenida.
Delito:
“Homicidio en grado de tentativa”.
La niña convalece en un hospital público de la colonia Granjas México.








