El Cefereso 12 de Guanajuato, de alto riesgo
Reporte de inteligenciaPablo César Carrillo
Ocampo es un foco rojo.
La llegada de 900 delincuentes peligrosos, narcotraficantes, sicarios y matones, al Cefereso 12 de Guanajuato, traerá nuevos problemas a esa región. Los familiares, amigos y abogados estarán cada fin de semana en Guanajuato para visitar a sus presos.
Ahí se convertirá en una zona de residencia de parientes de capos. Y tal vez hasta se genere un fraccionamiento de familiares de narcos, como ocurrió en la cárcel del Altiplano (antes La Palma, mucho antes Almoloya), y en Puente Grande, Jalisco.
El municipio de Ocampo será de cuidado y no es una exageración. Por lo mismo el ex gobernador Juan Manuel Oliva se opuso a la construcción de esa cárcel de máxima seguridad. El subsecretario del Sistema Penitenciario Federal, José Patricio Patiño Arias, le pidió a Oliva autorizar el penal y el ex gobernador se negó, con el argumento de que no era conveniente para Guanajuato.
Después la Federación engañó al entonces alcalde de Ocampo, Raúl Castillo López, y lo convenció de dar los permisos. De hecho la obra comenzó a realizarse sin informar a la ciudadanía, ni al Gobierno del Estado.
Pero el penal ya está aquí.
Ya no hay forma de impedirlo.
El fin de semana trajeron a narcos de Zacatecas, Sonora y Aguascalientes, y ya viven en Guanajuato, a una hora y 15 minutos de León. Aquí van a estar. Aquí van a recibir a sus amigos. Aquí van a hacer sus viviendas. Y aquí van a hacer sus compras.
Son casi mil delincuentes de alta peligrosidad en un estado que ha conseguido frenar los intentos del crimen organizado de adueñarse de las instituciones. A ver cómo nos va. De entrada los cañonazos de la corrupción entre los custodios y autoridades van a ser de más de 50 mil pesos. A ver si aguantan.
Twitter: @pccarrillo








