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"Dos mujeres y las otras"

Tras bambalinasHugo Hernández

Foto: Clasos

La primera vez que escuché hablar de Javier Daulte fue hace unos cinco o seis años con la obra ¿Estás ahí? de su autoría. Me gustó mucho, me pareció muy bien escrita y con un agradable humor ácido.

Luego, a unos amigos se les ocurrió hacer un círculo de lectura teatral, y cada semana nos acercábamos a un dramaturgo distinto, y ahí volví a toparme con Daulte, con un par de textos complejos, profundos, extraños, inteligentes, que conservaban el ácido humor.

Hace un par de años, apareció nuevamente en mi vida, ahora ya no como autor, sino como director, cuando estuvo en México para poner en escena Un dios salvaje, que resultó un montaje impecable, que aunque él no había escrito, tenía ese sabor amargamente divertido de sus textos.

El martes pasado estuve en La Gruta, del Centro Cultural Helénico, para ver Dos mujeres y las otras, una puesta en escena conformada por tres historias cortas escritas por Daulte y dirigidas por Natalia Traven.

Una vez más me encuentro con historias divertidas, no de carcajada batiente, sino de risa dolorosa, ácida, desesperanzada. Daulte nos entrega la vida de seis mujeres (dos por historia) que giran en torno a hombres ausentes, inexistentes, anhelados.

Aunque breves (no más de 25 minutos cada uno), estos textos son profundos, claros, contundentes; y lo son aún más, gracias a la limpia puesta en escena, que no se regodea en detalles inútiles (aplauso al diseño de escenografía y vestuario de Emilio Rebollar; y la iluminación de Alonso Fiallega).

Excelente el trabajo de las dos actrices (Fernanda Borches y Claudia Nin), quienes transitan con gran efectividad por los tres papeles que cada una debe interpretar.