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¿Dónde quedó el Yunque?

Reporte de inteligenciaPablo César Carrillo

Hay descontrol en la orquesta.

El poderoso grupo secreto de El Yunque está diluido en pleitos personales y subgrupos sin disciplina. El Yunque vive tal vez su peor momento.

De entrada, hay varios yunques en estos momentos. Si los vemos desde un enfoque geográfico hay dos: el Yunque de León y el Yunque nacional. En realidad son lo mismo, pero en estos momentos tienen puntos de vista distintos. Los de León pertenecen al de México, pero no están necesariamente en la misma sintonía.

Por ejemplo, el Yunque de León está molesto con el gobernador Juan Manuel Oliva, mientras que el Yunque nacional convive con él y ha hecho un esfuerzo por mantenerlo en el grupo.

El candidato Miguel Márquez, por su parte, también representa una división. El Yunque de León no quiere a Miguel Márquez, por no haber sido consensuado con la organización, mientras que el Yunque de México al menos lo tolera.

El grupo está desconcertado. El Yunque de León ya no es monolítico. Hay varias fisuras. Desde el punto de vista ideológico, hay al menos tres yunques en León: el tradicional, el de los pragmáticos y el de los oportunistas sin convicciones. Los tres tienen intereses distintos. El tradicional tiene solidez teológica y religiosa. El yunque de los pragmáticos tiene ideales pero toma sus decisiones en función del poder y el dinero. Y el yunque de los oportunistas no tiene ideología y sólo quiere el poder por el poder.

La Organización Nacional del Yunque está en crisis. Hace seis años todavía era sólida en la elección de Juan Manuel Oliva, pero ya no lo es. El Yunque está fracturado y confundido. Los principales liderazgos se han peleado entre ellos y no hay obediencia. Se han olvidado de aquella frase que decía: el que obedece, no se equivoca.

Ahora ya nadie obedece. Entonces, en su propia lógica, todos se equivocan.